Hablemos de Arte

Los tiempos cambian, el arte se transforma y hay que tomarnos el tiempo para comprenderlo y apreciarlo. Sabemos que hoy en día el arte, la sociedad y el ser humano se han convertido en una mezcla de todo y nada, en un ser y no ser de muchas cosas, en un cóctel de experiencias aprendidas voluntaria o involuntariamente. Vivimos bombardeados de información, y junto con esta información, imágenes, consumo de imágenes. El arte no está exento de este fenómeno, los museos abren sus puertas a unos artistas y otros no tan artistas, el arte como mercancía invade nuestros espacios puros.

En el arte se abrió una brecha en la que todo lo que ocurrió pasó desapercibido y no fue considerado merecedor de estudio, por ello se nos hace difícil de entender.
En primer lugar, es importante mencionar que los intereses del arte hoy en día son muy distintos a los intereses pasados, hoy ya no se pretende representar la realidad tal como la vemos, el arte no trata de imitar al mundo, sino más bien evidenciarlo, criticarlo y problematizarlo.

Se habla también de arte para artistas erróneamente, ya que el arte es un producto hecho por y para la sociedad, no para una sociedad elitista. Esto ya se había superado con la llegada del muralismo, el cual se comunicaba con el pueblo entero, se hacían murales en lugares públicos en los que todo el mundo podía entrar y apreciar la obra del artista sin costo alguno. Y hablar de arte que solo los artistas pueden entender es retroceder y detener el progreso del arte.

Un artista contemporáneo relevante para la historia es aquel que no solo innova en materia visual, sino también y sobre todo en materia teórica. El discurso o justificación de la obra se vuelve importante para el entendimiento, crítica y valoración. Una obra no debe carecer de tema y diálogo con el espectador.

Por ello, otro de los puntos importantes para el arte es el espectador, pero nos enfrentamos a un público de consumo y desecho, del mínimo tiempo de espera, de productos instantáneos, de información inmediata gracias a la Internet, vivimos en una sociedad en la que el tiempo es lo más importante (pues el tiempo es dinero) y cuando algo necesita un poco más de contemplación no les atrae, quieren saberlo todo rápido y captarlo fácilmente. Esto impide de alguna manera la comunicación con la obra.

El artista contemporáneo depende totalmente del entorno en el que se encuentra, podría crear un objeto de arte único e irrepetible, original, innovador, etc., pero si el entorno en el que se encuentra no es capaz de percibir el fenómeno artístico, entonces ese objeto de arte no es apreciado como tal y además se coloca fuera de su contexto haciéndolo irrelevante para el espectador.

Hace falta información del artista, del museo y de otras instituciones que apoyan el arte para el espectador. Un espectador promedio puede ser un buen juez estéticamente hablando, pero si queremos una buena crítica y observación de la obra necesitamos espectadores conocedores y esta tarea no es de nadie más que del artista, que si no puede crear un diálogo entre su obra y el espectador, entonces el resultado final es un resultado mediocre que se convierte en una imagen más entre los millones de imágenes que nos encontramos día a día. Y si la obra tiene suerte, su función será únicamente decorativa.
jorgeriveros1

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