Jorge Riveros – Pintura Fresca

Jorge Riveros

Jorge Riveros

¿Cómo puede la abstracción lograr una identificación con el país que la originó? En el mexicano Rojo, en los peruanos Szyslo y Villegas, en Riveros se puede observar que los elementos que componen sus obras, cada cual en su estilo, contiene no solo el aliento de lo terrígeno, sino que incorporan símbolos y leyendas ancestrales dentro de sus obras. El caso de Riveros coincide con el de unos pocos pintores importantes de América Latina; ausente por varios años en Colombia, demostró que su distanciamiento era únicamente geográfico, ya que a través de su pintura seguía compenetrado con su tierra de origen, imponiéndose averiguaciones sobre sus raíces para la recuperación de símbolos pre y post colombianos que sirvieran en su lenguaje y que pudieran manifestar dentro del constructivismo. Continua, de esta manera, el proceso investigativo abordado por un buen número de pintores colombianos, que a comienzos de la década del cincuenta, con Marco Ospina a la cabeza, seguían de una manera general las propuestas de Augusto Herbin, investigaciones que aún no han dado el fruto que debieron rendir.

Lo que hacía falta al riguroso geometrismo era darle otro sentido, distinto a la simple propuesta espacial y de color. Adicionarle un contenido de expresión interna, dejar de hacerlo tan riguroso y preciosista, tan técnicamente bien elaborado para convertirlo en un producto humanizado.

Triángulos, rombos, círculos, cuadrados, son elementos con los cuales Riveros construye sus obras. Trabaja, pues, dentro de un campo de ilimitadas posibilidades, lo que constituye una de las mayores dificultades para el artista. La elaboración de cada obra requiere un delicado estudio de construcción, debiendo el artista seleccionar entre varias opciones, la que más se ajuste a la intención. De la mesa del artista salen muchos bocetos, proyectos que uno a uno van siendo eliminados en la medida que el proceso de búsqueda avanza. Blancos, rojos, negros y una variada gama de azules y verdes que dan la sensación del fresco, se combinan con la geometría cubriendo el lienzo o la madera, dándole piel a la obra. Tras toda esta esquematización técnica que revela oficio y seriedad, vibran valores propios.

Dorado, Magdalena, Cauca…son los nombres que llevan algunos de estos cuadros,revelando de una manera autentica el origen ancestral y la raigambre que lo une a su suelo. Lunas, soles, máscaras, paisajes, se encuentran en la obra de Riveros, como un llamamiento cosmogónico para quienes tengan los ojos atentos. Tras estas vibraciones existe la armonía total de la obra, el buen uso del color que en las secantes se suporpone para pasar con suavidad de un color a otro.

Paisajes y símbolos

La pintura de Jorge Riveros ofrece algunas dificultades para su correcta apreciación, no en cuanto el artista haya complicado su expresión, sino debido a la pérdida en nuestra memoria de los grafismos naturales que debieron servir como medio de comunicación en épocas pretéritas. No quiere decir esto que Riveros viva en pos de imágenes trasnochadas y caídas en desuso, puesto que esto implicaría carencia de personalidad pictórica, sino, por lo contrario, el reencuentro de dichas imágenes ha ofrecido al artista la posibilidad de profundizar y experimentar de manera autentica sobre un lenguaje que se guarda aun, por lo menos parcialmente, en el inconsciente colectivo y que ha servido de base para un importante grupo de pintores e investigadores contemporáneos.

Las construcciones de Jorge Riveros implican un agotador trabajo experimental que permite al artista el desarrollo de un renovado lenguaje en el cual juega importante papel la armonía constructiva, la calidad de la textura y la aplicación del color, para comunicar un mensaje que nos habla de la profundidad de un paisaje, de la significación de un símbolo aborigen. Es un llamamiento a contemplar las cosas de un modo diferente, de un modo olvidado a causa de los cambios históricos; a
contemplar en silencio algo que desconocemos y para nosotros representa un misterio.

Lunas, soles, superficies atmosféricas, vibran por las diferentes tonalidades otorgadas al cuadro, descenso de la visión en los paisajes, símbolos de raigambre precolombina aparecen sobre los lienzos ensenándonos un particular amor por el origen de todo y todas las cosas, en un acto que tiene mucho de religioso y también de personal.Los planos genéticos, normativos y plásticos en la obra de Jorge Riveros El quehacer humano, en general, y la creación artística, en particular, no proceden en términos escontextuados ni en forma desconceptualizada. Siempre existe una motivación (o sentimiento de necesidad), una  intencionalidad (o deseo de proyección sobre algo), un compromiso (o identificación con los resultados) y un propósito (o esclarecimiento de unas metas). De acuerdo con esta premisa, es fácil advertir que el desenvolvimiento de una propuesta visual esta correlacionado con un marco de fundamentación que determina su origen, naturaleza y finalidad.

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