Jorge Riveros

Jorge Riveros

Círculo y línea horizontal, o sol y horizonte, son una referencia al paisaje, a la naturaleza: “Al principio, para mí, el círculo no era más que la toma de conciencia de la belleza de lo que es el paisaje; por ejemplo, el nacimiento del sol sobre la línea del mar; después el sol se incorporó a la tierra, y la tierra se incorporó al espacio del cielo, hasta formar una unidad entre cielo y tierra, para unificar más el cuadro.

Más tarde ese círculo, y esa línea pura de horizonte, serena, tranquila, se fue relacionando con el hombre, colocado dentro de ese paisaje, siempre a nivel simbólico, no figurativo. Esto creó una tensión más espiritual, más espacial, casi cosmogónica. Así nació la idea de poner el círculo como una forma de identificar mis cuadros, como una especie de ‘sello’ de mi pintura”. Los “paisajes” de Jorge Riveros son, por supuesto, puramente abstractos: una estructura geométrica a base de horizontales, verticales y diagonales. Y para realizar el trabajo de composición utiliza el compás de proporción áurea, que se hizo fabricar siguiendo las instrucciones que
Joaquín Torres García da en su libro El universalismo constructivo.

Con el compás, Riveros va dividiendo la superficie en cuadrados,  rectángulos, rombos y círculos, todos ajustados al cañón de la regla de oro. Es un proceso en que cada paso implica una alternativa, que el pintor debe decidir: empieza ubicando unas formas básicas determinadas, y de acuerdo a ellas va componiendo las siguientes: leyendo sus primeras “frases” formales se va atreviendo a “escribir” nuevos símbolos, arabescos o señales de dirección! Componer se convierte en un equivalente de recorrer: aquí utiliza fuerzas concéntricas, allí rompe la vertical con una serie de diagonales, en otro punto cambia de dirección y establece un movimiento circular, más allá rompe un cuadrado colocando una C al revés. Así, sucesivamente, se va ensamblando un todo homogéneo y estructurado. Algunas de sus formas y arabescos parecerían signos inspirados en la tradición precolombina. ¿Qué dice Jorge Riveros sobre
esto? “Las cosas que se asemejan en cierta forma a lo precio que la forma se
aprieta y que, en el conjunto, está al lado de otra, de manera que diga algo y sirva efectivamente a la composición! En el resultado, esta forma de pintar puede llevar a un parecido con las formas primitivas. Por eso digo que lo primitivo sale de lo que yo tengo de indígena. Y nada más”.

En todo este proceso, el color es esencial, porque sigue siendo pintura. Es un colorido muy rico, al que Riveros no desembocado después de haber trabajado durante años en abstracciones más planas y geométricas (en acrílicos), primerosólo con blanco y negro, y luego con algo de color, en los años 70. Ahora, como antes de esa época geométrica, vuelve a trabajar a base de veladuras y raspados, por sucesivas capas de color, desde el fondo hacia la superficie, enriqueciéndola con texturas y fundidos de transparencias de tonalidades diferentes. Cuando comenzó a pintar en 1949, a los 15 años, era figurativo. Precisamente sus primeros dibujos con escenas taurinas fueron publicados en el Diario Gráfico; todavía recuerda el cheque de $5.oo que el entregó Álvaro Gómez.

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