Frank Stella, reinventando los espacios

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Artista plástico estadounidense, nació el 12 de mayo de 1936. Reconocido por ser uno de los mejores exponentes del minimalismo, no sólo es pintor sino también escultor y litógrafo.

Frank Stella, ya con más de setenta años, es un excelente ejemplo de cómo el artista, se reinventa a sí mismo con cierta periodicidad, un modelo de la evolución constante en la búsqueda de nuevos horizontes creativos.

Stella desembarcó en el mundo artístico hacia 1959, con una serie de pinturas negras en las que únicamente eran perceptibles algunos trazados geométricos que parecían querer organizar la superficie del lienzo. Sin embargo, ya en los años 60, aunque los trazos geométricos se mantienen e incluso adquieren mayor protagonismo, sus cuadros se llenan de color, de abundantes y vivos colores.

Una década después, encontramos que a veces los trazados geométricos son de menor rigidez, aunque podamos apreciar una constante minimalista en su trabajo: trata de decir mucho, con pocos elementos formales. En esa misma época comienza también a mostrar su interés por el grabado, en sus distintas variantes.

Pero Stella no se detiene ahí: una década después parece que el espacio bidimensonal de sus cuadros le resulta limitado. No se trata de un problema de mero tamaño, porque hasta ese momento ha realizado a veces lienzos de grandes dimensiones. Lo que busca ahora es salirse de los marcos habituales de la pintura, el ancho y el alto. Tampoco es un problema de perspectiva. Por eso,  intenta conseguir la tridimensionalidad de la obra pictórica. Pinta aún, pero en sus cuadros hay volumen, profundidad real y no fingida, aunque tal vez ya no podamos hablar de cuadros en el sentido habitual de la palabra.

Para entonces Stella ha cumplido ya sesenta años. Pero todavía le queda por dar una nueva vuelta de tuerca a su trayectoria personal. A comienzos de los años noventa comienza a realizar esculturas. Las hace de pequeño tamaño, aunque progresivamente las dimensiones se incrementan, buscando con ello la colocación de sus obras en espacios públicos. En estos casos, suele realizar una maqueta previa que tal vez le orienta en el trazado final de la escultura, aunque no siempre el resultado final sea idéntico a lo previamente proyectado. Por lo demás, ahora la geometría, los trazados rectilíneos parecen haber desaparecido casi por completo.

Es así, como el artista se reinventa en el más amplio sentido de la palabra, y crea nuevos espacios para su arte, expandiendo horizontes y creando nuevas estructuras artísticas, pesa a su longevidad.

Fuente: altonivel.com.mx

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