El Museu Juan March descubre el arte combinatorio de Max Bill

exposición de max bill

La Fundación Juan March continúa en su profundización en los orígenes del arte de lo mínimo, esto es del arte minimalista, una de las grandes tendencias del arte abstracto. En esta ocasión, el autor escogido para completar dicho panorama artístico es el suizo Max Bill (1938-1994), emparentado con otros artistas que han expuesto recientemente en la institución (como Josef Albers, Depero o Schwitters), ya sea por su pertenencia a la Bauhaus, su cercanía a la abstracción geométrica o el uso de otros medios de expresión relacionados con la publicidad y el diseño.

La exposición que se inauguró ayer en el Museu de la calle San Miguel reúne 121 piezas de obra gráfica y siete pinturas del suizo. La muestra permite constatar la coherencia que la obra gráfica de Bill guarda con su intensa investigación teórica en torno a la noción de forma, belleza y luz (o color). Las piezas provienen de colecciones particulares y de la institución que gestiona el legado del suizo, responsabilidad de su hijo Jakob Bill, quien dividió la exposición de Palma en dos grandes grupos: las obras seriadas publicadas en portfolios o carpetas y las obras individuales. “La muestra se abre con la pieza 15 variaciones sobre un mismo tema, en la que a partir de una estructura básica mi padre exprimió diferentes combinaciones posibles”, señala Jakob. Combinaciones que no sólo alcanzaron la forma pues más adelante también comprendieron el color. “No en balde hay una pieza de repetición tipo arco iris de colores que van girando”, comentó Jakob Bill. “U otra en la que juega con la superficie pintada de blanco en la que uno imagina un cuadrado, y a partir de una pieza madre los diferentes colores se expanden en distintas direcciones en un proceso de reducción”, agrega.

Da título a esta exposición –Obras de arte multiplicadas como originales–, un texto inédito hasta ahora en español escrito por Bill en 1972 en el que se ocupa de si es aplicable el concepto de “original” a la obra de arte creada en un tiempo en que las crecientes posibilidades técnicas han hecho de la obra de arte (y de las imágenes en general) algo reproducible y multiplicable. El suizo afirma con contundencia que una obra de arte concebida para ser multiplicada “es tan original como una obra única”. Dicho texto y una entrevista al artista han sido recogidos por la Fundación en un interesante catálogo.

Tal y como recordaron ayer Javier Gomá y Manuel Fontán, éste será el año de Max Bill en la institución, pues la muestra que se abrió ayer en Ciutat viajará a Cuenca, y en la sede de Madrid se abrirá en octubre una retrospectiva sobre el suizo.

Por otra parte, también se inauguró ayer en el museo de Palma Picasso y los libros (1911-1971), una pequeña exposición de gabinete con obras de su colección permanente y préstamos de la colección de la Fundación Picasso Museo Casa Natal de Málaga centrada en algunos de los libros ilustrados por el artista. Destacan las colaboraciones con el poeta francés Max Jacob (1876- 1944), la ilustración de textos clásicos como la Lisístrata de Aristófanes (1934) o las de narraciones comoLa Celestina de Fernando de Rojas, ilustrada por Picasso en 1971.

diariodemallorca

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