Exposición Jorge Riveros: Sueños Pospuestos

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El Museo de Arte Moderno de Bogotá, presenta Jorge Riveros: Sueños Pospuestos.  Una muestra que abarca pinturas y esculturas del artista colombiano ideadas y bocetadas en las décadas del sesenta y el setenta. La mayoría fueron materializadas a partir de los años noventa y su desarrollo está planteado desde la abstracción geométrica.

Eduardo Serrano, curador de la muestra, señala “…es importante aclarar que si bien algunas de sus primeras obras fueron, como era de esperarse, figurativas, tendencia en la cual se desempeñó como profesor en diversas instituciones bogotanas, desde antes de su viaje a Alemania, ya en su mente rondaba la atracción por la pintura abstracta, la cual había llamado su atención, al igual que la de otros  artistas colombianos, a través de los libros de la editorial Skira, una de las pocas publicaciones accesibles cuyas reproducciones eran bastante adecuadas para la época. Y tampoco es extraño, en consecuencia, que esta atracción por la abstracción lo hubiera conducido a interesarse en la obra del artista uruguayo  Joaquín Torres García, introductor de una particular manera de constructivismo en América  Latina, ni que hubiera devorado con sobrado interés su extenso e influyente libro El Universalismo Constructivo,el cual le proveería los primeros argumentos conceptuales acerca del arte abstracto…”

La  exposición estará abierta en las salas superiores del museo, del 23 de julio al 31 de agosto de 2015.

Fuente: http://www.artnexus.com/

SUEÑOS POSPUESTOS JORGE RIVEROS

Duración: 22 de Julio – 23 de Agosto

Lugar: Museo de Arte Moderno de Bogotá

Esta exposición es resultado de un propósito sui generis. Las obras que componen la muestra fueron ideadas o bocetadas por el maestro Jorge Riveros en las décadas del sesenta y el setenta del siglo pasado, pero la mayoría sólo fueron realizadas, por el mismo artista, a partir de los años noventa lo que implica que, entre su concepción y su realización, puede existir un lapso de entre veinte y cuarenta años.
Por razón de su viaje a Europa en 1964, el cual se extendió hasta 1975, su trabajo de ese entonces, resueltamente abstracto y geométrico como lo sería en adelante, es prácticamente desconocido en Colombia. Y esta es una de las razones que subyacen sobre esta decisión de limitar la muestra a los trabajos concebidos en esos diez años, en los cuales su pintura fue presentada individual y colectivamente en diversas ciudades alemanas sin que en Colombia, donde precisamente en ese lapso tenían lugar las más álgidas discusiones alrededor dela abstracción, se supiera nada de sus logros
Pero hay otra razón que, aunque de carácter más personal, también debe ser mencionada entre las motivaciones de esta presentación de sus obras: En 2014 murió la compañera del maestro Riveros, Ingeborg Beeck, a quien había conocido y desposado en Alemania y quien, con una mirada aguda y visionaria, supo comprender la riqueza creativa y expresiva que entrañaban sus obras. A ella ha querido dedicar el artista esta presentación de sus trabajos, creados precisamente cuando iniciaban su relación de más de cuarenta años, como un homenaje no sólo a su solidaridad, sino a su lucidez y  a su sensibilidad a flor de piel.
La geometría de Riveros revela a un artista de extraordinaria imaginación dispuesto a insertar su obra en la modernidad reduciendo sus formas al círculo, el rectángulo y el triángulo. y también, por supuesto, a imaginativas combinaciones de estas figuras.De hecho puede afirmarse que el círculo como elemento principal de las composiciones, como figura preponderante de la pintura, como forma imponente y poderosa, como símbolo dominante, como elemento de equilibrio y de orden, realmente se consolida en la pintura colombiana con la obra de Jorge Riveros.
Pero también el triángulo y el rectángulo son protagonistas de sus obras, y en particular el rectángulo áureo el cual le ha proporcionado, no sólo una particularidad especial a su lenguaje pictórico, sino una armonía de equilibrios y de ritmos que acerca su producción al ideal de belleza que descansa en las simetrías y las proporciones.
Sus pintura iniciales fueron en blanco y negro, dos colores fundamentales en la consolidación del arte geométrico,pero luego empezaron a aparecer otros colores, primero fue el azul el cual le restó severidad al monocromatismo,después fue el gris, o mejor, los grises, y luego aparecieron los otros primarios, el amarillo y el rojo, y más adelante verdes, ocres y así sucesivamente, su paleta fue variando y enriqueciéndose con tonalidades inesperadas, a veces sacadas directamente del tubo y a veces creadas por el maestro, pero manteniendo siempre una premeditada sobriedad, puesto que por muy intensas que sean sus vibraciones cromáticas, rara vez sus pinturas sobrepasan los cuatro o cinco colores.
Es claro que, convencido de que un elemento pictórico no tiene más significado que él mismo, el maestro Riveros se dedicó en esos años a alcanzar la pureza artística a través del orden, la especificidad, el anti-ilusionismo y la autoreferencia, así como a la busca de un estilo que evidenciara la esencia pictórica a través de la forma y el color.Y no hay duda, por lo tanto,no sólo de su logro, sino de que el principal valor de estas obras reside en la facultad del artista de crear libremente, al igual que en el hecho de que la misma pintura genera su propia razón de ser.
Seguir su obra, una a una, representa un verdadero viaje por los laberintos de la mente, hace perfectamente explícito el gran placer que le produce al maestro inventar nuevas formas y composiciones, revela su imaginación sin límites y transmite el gran deleite no sólo intelectual, sino físico que le proporciona el manejo de sus materiales. Su obra representa un invaluable aporte en cuanto a abrir la escena artística nacional hacia un arte en el cual los pensamientos, tanto del artista como del observador, pasan a ocupar un papel protagónico para proseguir en la búsqueda de nuevos caminos en la aventura artística.
Eduardo Serrano
Curador